¡AUNQUE PAREZCA MENTIRA! Venezolanos para le apuestan a los “animalitos” para surfear la crisis económica


“¿Qué llegó?, ¿harina?, ¿pasta?, ¿arroz?”, además de esas preguntas los curiosos en Catia querían saber para qué era esa larga cola de ancianos, adultos, niños y adolescentes. Faltaban 15 minutos para las 7:00 pm y la gente no paraba de llegar con papeles en la mano; en ellos llevaban puesta su fe: algunos tenían plumas, otros pelos o escamas, todos diferentes entre sí, pero lo importante era que saliera el “animalito redentor”.

“Ay, mi Dios, a ver si sale, porque tengo que llevar algo para la casa”, la cara de esa señora era familiar; suele acudir todos los días a una lotería ubicada en la avenida Sucre de Catia para apostar por un animal distinto. En un solo día había ido siete veces a probar suerte, sin lograr acertar. Ninguno había repetido en aquel miércoles: “Por ley hoy tiene que repetir alguno, me quito una teta si eso no pasa”.

La señora esperó su turno, jugó el caimán, el perro y el gallo por 500 bolívares cada uno, y se fue con su ilusión intacta. Detrás de ella dos niños de aproximadamente 10 años se preparaban para “recibir el animalito”, pero la cajera los frenó tajantemente, pues había un letrero indicando que no se le vende lotería a menores de edad. Eso no fue impedimento para ninguno de los dos: mientras uno cuidada el turno en la cola, otro se encargaba de conseguir “influencias” para que le hicieran el favor de jugarlos por ellos, y así fue; un adulto, muy calificado para el juego, compró los tickets y se los dio a los niños.

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