¡SIN DESPERDICIO! Richard Blanco: “General no me dispare, soy su hijo”


Cada día es una nueva página para escribir con hechos la verdad, aún cuando esta nos llene de sin sabores.

Expuestas están las desdichadas actuaciones de quienes juraron una vez defender las entrañas del país y a nuestros habitantes, han desdibujado en su totalidad el honor que ha de revestirlos, señores está claro, el honor no es su divisa, es una farsa que apuñala los valores y principios de la democracia y la sociedad venezolana.

Cuando nuestra Carta Magna prevé y confiere la facultad de manifestar abiertamente como un medio de protesta contra aquello que nos cercena la amplitud de derechos, es imprescindible unirse y nunca callar, en este caso puntual, los verdes apuntan, desangran, extinguen, minimizan, transgreden y asesinan, nos están matando a los hijos que Venezuela con dolor parió y con ese mismo dolor que los pujo a la vida, hoy los despedimos en los brazos de la muerte.

Sin mayor esfuerzo que la penosa lucidez de esta realidad, el régimen de Nicolás Maduro esta asesinando a nuestros hermanos, en su mayoría, las balas que apuntan directamente a la cabeza vienen cargadas de odio, de represión, salvajismo puro. Como si protestar por querer un país mejor, diferente, promisorio, de primera potencia se tratase de un delito? uno de los más oscuros, cuando los verdaderos criminales residen en los cuerpos de seguridad del Estado, cuyo llamado debe ser el vigilar por nuestra “seguridad”, se supone, deben ser ellos parte de nuestro soporte ciudadano.