¡ESPECIAL PARA CHAVISTAS! Las revoluciones no perdonan por Claudio Nazoa


En la película El último emperador, el monarca, viejo y convertido en jardinero por la Revolución Cultural China, ve pasar a un grupo de prisioneros con un letrero humillante colgado al cuello, donde se leía el supuesto delito cometido. Delitos, como creer en otra religión o como poseer libros diferentes a El Libro Rojo de Mao.

Cualquier cosa que no fuera adorar a Mao Tse-tung, era suficiente para encarcelar y humillar públicamente, como lo hicieron aquí con el ex ministro de la defensa, General Raúl Baduel, cuando criticó a Chávez.

En la película, el emperador gira su rostro hacia una multitud que injuriaba y golpeaba a quienes traían amarrados. Cuál no sería su sorpresa al reconocer, entre ellos, a su torturador.

En las revoluciones, quienes un día apoyan la locura, otro día, son traidores. ¿No es así, ex ministros Giordani y Navarro? ¿No sentirán miedo los actuales jueces del TSJ?