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¡MÁS CLARO NO CANTA UN GALLO! Ramos Allup: La fórmula ideal es que el Presidente renuncie



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Ramos Allup aseguró que la única manera de salir de la crisis y la “fórmula ideal es que el Presidente renuncie”, ya que; “muy poco puede cambiar porque el Gobierno no cambia”.

Dijo que a Nicolás Maduro se lo está tragando la crisis, pero también se está tragando al país.
-Sí, no es un decir. A veces cuando uno expresa cosas dicen que uno es rudo o directo, pero es una percepción de lo que está pasando, a simple vista. Maduro es la cola del papagayo, el final de un proceso que empezó hace 17 años con un modelo que se pudo financiar mientras hubo excedencia de recursos, y ni así. Ahora le toca hacer como a los hijos que no pueden renegar del padre. A él se lo va a tragar la crisis porque no tiene cómo financiar el modelo y siguen asidos a algo fracasado.

¿Qué significa en términos prácticos que se lo trague la crisis?
-El Gobierno se está chupando a sí mismo. La crisis es un bloque. Tratar de separar la crisis política de la económica y social es un artificio. Las consecuencias económicas y sociales son por el modelo político. Si insistes en él no vas a tener corrección de los resultados. Y si tratas de circunscribir el análisis y el abordamiento (sic) a las consecuencias y no las causas, vas a quedar atrapado en el mismo error. Uno se pregunta por qué no se ha producido un reventón. Yo he consultado con especialistas y me dicen que la gente le tiene más miedo al reventón mismo, y prefieren padecer las penurias.

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La oposición debió tender la mano al Gobierno en vez de decirle que en seis meses habría una propuesta para sacarlo del poder?
-Lo que dije allí fue lo que la oposición como totalidad, todos los partidos, suscribimos el 23 de julio de 2015. Allí en uno de esos acuerdos establecimos que nos comprometíamos en un lapso de seis meses contados a partir de la asunción de la nueva AN a buscar una salida constitucional para la cesación del Gobierno. Eso no fue invento mío. Incluso, cuando suscribimos el documento algunos tuvimos ciertas reservas, cautelas propias del cálculo político. Eso lo firmamos y está vigente, fue oferta electoral. Yo si entonces tuve dudas ahora no las tengo. Estoy convencido que esta crisis no se va a superar mientras este Gobierno en ejercicio siga insistiendo en las fórmulas erróneas.

¿Qué puede cambiar sin que cambie el Gobierno y qué puede cambiar solo si se sustituye al Gobierno?
-Muy poco puede cambiar porque el Gobierno no cambia. El Gobierno insiste en aplicar rigurosamente un modelo que ha fracasado en todas partes. En el decreto de emergencia no hay novedad que no esté contenida en leyes ya vigentes, pero con cosas agravadas como el corralito, mayores interferencias en la propiedad privada, etc.

¿Y cómo se sale de esto?
-Vías hay. Para mi gusto, en el momento preciso que no puedo decirlo en este momento, que se proponga lo que sea menos complicado desde el punto de vista institucional, menos gravoso y más eficiente. Vamos a ver cuál será. Yo creo que la fórmula ideal es que el Presidente renuncie.

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¿Qué se puede hacer desde la Asamblea frente a la inacción del Ejecutivo, la tardanza en tomar medidas?
-Nosotros solo podemos hacer lo que está en nuestra competencia: legislar, controlar y debatir. Ahora, nosotros legislamos y el Ejecutivo no aplica la ley. Esto vale para el Ejecutivo y para el Judicial. Nosotros estamos haciendo lo que tenemos que hacer: abrimos la Asamblea, estamos tratando los temas importantes nacionales. Lo que menos hemos tratado han sido los temas políticos. Aquí han venido los rectores, los alcaldes y todo el mundo a plantear sus problemas abiertamente y en público. La primera gran revolución fue que abrimos la puerta de la Asamblea para que los medios cubrieran en vivo todo lo que aquí pasa.

Pueden legislar, hacer exhortos y demás, pero el Ejecutivo pudiera ignorarlo. ¿Se sienten con las manos atadas?
-Las manos atadas no. Nosotros tenemos un ámbito de competencias limitado por la propia Constitución. Nosotros no estamos inhibiéndonos sino haciendo lo que tenemos que hacer, sorteando los escollos que nos pone la bancada del Gobierno. Yo creo que la Cámara poco a poco se va atemperando, normalizando. Si el Ejecutivo no cumple, el Judicial pudiera poner correcciones, pero tampoco ocurre. Nosotros tenemos permanentemente el cañón apuntando de un “organismo del Ejecutivo” que es el Poder Judicial. Tenemos que ir poco a poco viendo cómo corregir eso, porque ellos no van a ceder.

¿Hasta dónde llega la flexibilidad frente a un poder que tiene ese cañón apuntando?
-Tenemos ese riesgo. Ya Maduro dijo que no va a titular la propiedad de las urbanizaciones de conformidad con la ley, por ejemplo. Tampoco podemos ante cada bravata decir vade retro y que vamos a dejar de trabajar. Vamos a legislar, y si él no la cumple entrará en desacato, no nosotros. Estamos a la puerta de más conflictos entre poderes, como con la anulación del nombramiento de nuevos magistrados. A llí está la comisión. Ellos nombraron magistrados exprés para construir una ciudadela artillada, de fortín, para desde ahí completar la eventual neutralización de la Asamblea Nacional. Ahí no hay un currículum. Se obvió el lapso de impugnación. El escándalo de un candidato perdedor del PSUV que al día siguiente de quitarse la camisa es magistrado. Ahora, es perfectamente posible modificar decisiones que se tomaron anteriormente, y revocarlas. Nosotros aquí tendremos que revisar muchas leyes.

¿Están preparados para el conflicto de poderes que eso va a generar?
-Conflicto de poderes habrá no porque nosotros lo provoquemos sino porque el Gobierno lo busque. Ahora, qué vamos a hacer, ¿bajar la Santamaría e irnos a casa? ¿Decir que no legislamos ni debatimos, haciendo un menú a gusto del Ejecutivo? No.

Hay un tema no resuelto: la cuenta sobre la mayoría calificada. El Gobierno dice que se calcula en base a 167 y por lo tanto no se tendría. Ustedes en 163 y que sí tienen los dos tercios.

-Claro que la tenemos porque bajó el quórum a 163. Quien debería resolver el conflicto es la calculadora, porque es una operación matemática. —No es cuestión de jurisdicción. Ellos mismos dijeron que cuatro diputados no existían, cuando debieron dejarlos en ejercicio pero sin desafuero, pero jamás la cautelar. Lo hicieron así, incluyendo dos magistrados exprés de tres. Esas son las atrocidades que hemos tenido que sortear.

Pero ya Pedro Carreño dictó línea al Tribunal: son 167
-Esa es la discusión. Pedro Carreño y el Gobierno seguirán diciendo lo mismo. Si se presenta esa discusión deberemos enfrentarla otra vez. Ellos siempre amenazan con el Tribunal porque esa es su escopeta, nadie lo duda.

¿Ha habido contactos con el Ejecutivo más allá de lo logrado a través de Aristóbulo Istúriz?
-Conversaciones ha habido, cuán fructuosas han sido, yo creo que nada. Puedes hablar con el amigo, pero el resultado es cero. Cuando hablas con Aristóbulo las cosas que decidimos aquí que no tienen otra instancia, las aceptan inmediatamente. Incluso, para mostrar la disposición para resolver las cosas de mejor modo, José Guerra les pasó las preguntas por escrito para que (los ministros) se prepararan mejor. Incluso se les llegó a decir que si el Gobierno consideraba que algunos aspectos de las preguntas eran comprometedores, se trataban aparte. Aquí estuvo Eulogio del Pino con su equipo que quería comparecer, y a última hora no porque pidieron puerta cerrada. Esos secretos igual se terminan sabiendo. Pero también Aristóbulo cuando recibe algo que tienen que hacer una meditación sesuda responde que debe consultar a una instancia superior. La próxima vez que hablemos le pediré que me lleve a la casa de esa instancia superior.

¿De qué han hablado?
-De todo, desde mándame una cisterna de agua porque no hay ­y me la mandó rápidamente­ hasta las cosas como las comparecencias. Un montón de cosas.

¿Aristóbulo es su amigo?
-Sí, cómo no. Desde hace mucho tiempo. Lo dije en público pero no lo repito mucho no sea que yo lo queme. Al pobre Aristóbulo le han echado en cara su original militancia adeca. Creo que fue un excelente nombramiento porque tiene gran experiencia política, de gobierno y parlamentaria. Creo que puede ser un buen operador, pero como la canción de Luis Miguel: “si nos dejan”.

¿Las interpelaciones con Hidroven pueden servir como lienzo a futuro?
-Para desmontar esa matriz de que aquí los funcionarios van a ser agredidos, insultados. Todos los que han venido han sido tratados con respeto, con mucha altura. Incluso, a veces en beneficio de esa normalización, hay preguntas espinosas que los parlamentarios no están haciendo.

¿Se activarán mecanismos de sanciones para quienes no comparezcan y los que no vinieron?
-Absolutamente. Si no vienen, los mecanismos de la Ley de Comparecencias serán activados. Eso no es agresión sino por una dejación de su deber constitucional. Si el Presidente vino y la Fiscal viene el martes, cómo va a decir un ministro que no viene.

Mientras tanto, la gente sigue haciendo cola. El Gobierno ahora acusa a la oposición de no haberlas acabado.
-Ellos siguen subestimando al común de la gente. La gente sabe que nosotros no producimos alimentos, no hemos ocupado fincas, no consideramos delincuente a cualquiera que produzca un litro de leche. La gente sabe que la escasez no es culpa de nosotros.

¿Para cuándo la Ley de Producción Nacional que también fue oferta de campaña?
-Está en marcha, con una buena cantidad de proyectos como la Ley de Viviendas o leyes sociales como la de protección y seguridad social a los agentes del orden público. Hemos ido resolviendo poco a poco. Este gobierno tiene 17 años, nosotros apenas 17 días.

¿Las leyes sociales buscan minarle el piso político al Gobierno?
-No. La idea es producir leyes que sirvan para resolver problemas. No quiero repetir la palabra, pero es que el Gobierno se está “autosuicidando” (risas).

¿Cómo recibieron la AN, recibieron todos los bienes, en qué estado está el edificio?
-Estamos por completar el inventario. Solo te quiero decir que el café aquí lo pago de mi bolsillo. Con eso te digo todo.

¿Es verdad que hay dos o tres camionetas desaparecidas del inventario de la Asamblea?
-No lo sé. No voy a hablar de eso porque todavía estoy completando el inventario para poder opinar. No sé cuál es el tamaño de la nómina. Yo sé que el antiguo Congreso funcionaba eficientemente con 1.400 personas, ahora me han dicho que la nómina puede ser de 6.000. No sé, estamos en eso. Solo sé que el presupuesto de la Asamblea, en comparación con la totalidad del Presupuesto Nacional, solamente es de 0,003%.

Cuando Diosdado Cabello le entregó la oficina, alguna palabra debieron intercambiar.
-Nada en particular porque además yo fui muy discreto. Firma y vete, así muy sencillo. Recuerdo que allí estaba el señor Canorea y otras personas. Allí está revisándose todo. El Colegio de Contadores me está ayudando para saber qué cosa es lo que recibo sin contratar una auditoría privada. Va a ser muy difícil auditar 17 años en 90 días, pero nos tocará aceptar con reservas. Yo no sé, por ejemplo, cuál es la ejecución presupuestaria. Lo que sí puedo decir es que no hemos creado ningún cargo nuevo.

¿Cómo son sus relaciones con Diosdado Cabello ahora?
-Yo lo veo a él muy tenso, muy crispado. Hemos tenido un trato personal efímero pero respetuoso. Yo lo entiendo, porque después de haber sido super jefe de la Cámara por tanto tiempo y ahora ver que son minoría eso produce cierto estado emocional.

Héctor Rodríguez sube a cada rato a su puesto, ¿qué tanto le dice?
-Es que eso es lo normal. Lo que pasa es que en el pasado reciente eso se perdió. La comunicación fluida intercesiones es normal. Yo soy el árbitro, lo que hago es pitar el juego. Los acuerdos que yo anuncio desde arriba no son ocurrencia mía sino que los jefes de fracción se ponen de acuerdo. Cuando sube Héctor hablamos, él manifiesta quejas, yo le doy respuesta. Hay que tener tolerancia porque respeto el estado emocional. Ellos nunca manejaron la cámara así.

¿Y los epítetos que le lanzan, como Loengri Matheus llamándolo “dinosaurio”?
-A mí no me van a provocar. Ese desangelado hizo una intervención realmente triste y remató con esa “gran genialidad”. Ese muchacho de inteligencia no se va a morir. Yo pasé de largo porque esos son pequeños ardides burdos como para que a mí me desencaje. A veces contestando con donaire sales mucho mejor que con una procacidad como la de ese diputado.

¿Han notado fracturas en la bancada del PSUV, entre los 54 diputados?
-Hasta ahora yo los veo actuando como bloque. El espíritu de cuerpo se acera por el instinto de conservación, consecuencia de ese trancazo electoral. Yo sí le dije a Héctor: “yo no soy quién para darte consejo, pero yo creo que te tienes que liberar de ese consejo de tutela que tienes ahí”. No me respondió nada. Es que lo veo tratando de manejar su bancada con entusiasmo pero tiene a Cilia, Pedro Carreño y Diosdado ahí.

Con información de UnBombazo.com / Tal Cual








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