Carlos Blanco: La revolución está muerta: se suicidó


Ha dicho Maduro: “Si la oposición gana las elecciones, no entregaré la revolución”; de seguidas agregó que gobernaría “con el pueblo, siempre con el pueblo y en unión cívico-militar”. Es decir, si el pueblo derrotase al régimen el 6-D, Maduro no lo reconocería y pasaría a gobernar… ¡con el pueblo!, cuya voluntad ofrece desconocer. La falta de rigor lógico no debería sorprender en un personaje estrafalario; lo notable es la triple confesión según la cual sabe que va a perder, dice que no lo va a aceptar y que apelará a los militares para impedir la victoria democrática.

Quien pasta en Miraflores sabe que la ciudadanía lo tiene derrotado políticamente. En esa voluntad convergen tanto opositores como chavistas, incluidos varios zánganos rojos que acusan a Maduro del desastre, con la vana esperanza de que el dedo acusador de la sociedad no los señale. El país entero le endosa la derrota –ya certificada en la opinión pública– principalmente a él. Por eso hay un fraude en marcha, y ya se verá en las próximas semanas si logran imponerlo o se le derrota sin apelación.