¡SIN DESPERDICIO! Para Diego Arria el síndrome Pastor Maldonado llega a la Fuerza Aérea venezolana


Es inevitable: basta que algo valga en Venezuela más de 45 millones de dólares para que ocurra algo desatinado o trágico. Nadie debe mencionar la pava en casa de ahorcado, pero lo cierto es que el síndrome de Pastor Maldonado afecta a otros sectores de la vida nacional.

Maldonado se ha hecho famoso como el piloto de Fórmula Uno mejor financiado y más accidentado de las pistas europeas. Ha participado en 75 grandes premios. Hasta ahora, alcanzó una sola e íngrima victoria. Según “Maduradas”, Maldonado solo aparece como líder indiscutible en “estadísticas, choques, colisiones contra otros pilotos, y accidentes en la pista”.

Pese a ello, la directiva de Petróleos de Venezuela le tiene una fe ciega. Ya en la época del fallecido presidente Hugo Chávez Frías, Maldonado pasó a ser la versión criolla de Juan Manuel Fangio o de Sterling Moss, aunque apenas una vez llegó a destino y triunfó.

El contrato firmado por Maldonado con la escudería Williams, “costó a PDVSA, alrededor de 45 millones de dólares anuales, únicamente entre 2011 y 2013”, dijo el portal noticioso. En ese mismo lapso “Maldonado abandonó 14 veces las pistas de la carrera”.
Cada avión de combate Sukhoi Su-MK2 le cuesta a la Fuerza Aérea de Venezuela 46 millones de dólares, una cifra similar a la que pagó PDVSA para que Maldonado abandone de manera puntual las competencias.

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros anunció en fecha reciente la adquisición de otros 12 Sukhoi. Eso representaría un gasto de 552 millones de dólares, “más repuestos y comisiones”, señaló el dirigente opositor venezolano Diego Arria.

“¿Son tan buenos los Sukhoi que hay que adquirir una docena más de ellos? Es aventurado saberlo. Casi tan aventurado como manejarlos. Maduro en su estilo “ta’ barato dame una docena”, según Arria, decidió comprarlos luego de caer un Sukhoi en territorio venezolano.

En el siniestro fallecieron los capitanes Ronald Ramírez y Jackson García, informó el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López. Los cadáveres de los oficiales, dijo el ministro, fueron encontrados en la localidad de Elorza, en el estado Apure, “junto a los restos de la aeronave”.

La caída del aparato se registró el viernes 17 de septiembre cuando sobrevolaba la región del Cajón del Arauca, “ante un llamado de alerta por la incursión de una aeronave ilegal”, detectada por el sistema de defensa aéreo, dijeron las autoridades venezolanas.

La sospechosa aeronave “había ingresado por la región noroccidental de Venezuela con rumbo sur hacia el límite fronterizo con Colombia”, dijo Padrino.

Arria cuestionó la información ofrecida por las autoridades venezolanas. “La supuesta aeronave, –si ese fue en realidad el caso– no ha sido identificada ni menos aún encontrada, pero no ha impedido que haya sido calificada por el régimen como portadora de drogas proveniente de Colombia”, dijo el ex diplomático y ex gobernador de Caracas.

“Resulta especialmente singular que un avión de combate pueda estrellarse persiguiendo a una pequeña aeronave, y que sus dos pilotos no hayan podido eyectarse a tiempo”, añadió Arria.

“Pocas causas pueden impedir esa acción como sería en caso de haber ocurrido una explosión en la aeronave, o que no se hubiesen percatado de un ataque para derribarlo, cuestión que el encargado de noticias de VTV no descarta”.

Recordó Arria aseguró que de siete accidentes de Sukhois registrados a nivel mundial “en solo dos casos los pilotos no lograron eyectarse y sobrevivir. Uno en India y dos en nuestro país”.

El Gobierno de la Revolución Bolivariana “contribuye activamente a fomentar el misterio del siniestro”, dijo Arria. Y lo hace, al negar hasta la información más elemental. “No se aclara si la misión era para derribar la aeronave o para hacerla aterrizar como debería ser el caso de no tratarse de un error de orientación de la supuesta aeronave”.

Se ignora, además, “si se trataba de un acto de disuasión militar a Colombia lo cual no es descartable por las denuncias presentadas en días previos por el Gobierno de ese país al asegurar que aviones venezolanos violaron su espacio aéreo”.

Para profundizar los enigmas, el Gobierno venezolano “no enseña fotos ni vídeos del avión con la ubicación del sitio”, denunció Arria. Tampoco dice “si los cuerpos de los pilotos estaban dentro de la nave”.

Arria dijo que “en cualquier país del mundo ya habría respuestas para las pocas, lógicas y simples interrogantes que apunto”. Sin olvidar las “incontables más de los expertos”. Pero “no en Venezuela donde Maduro y Padrino se limitan a lamentar el sacrificio de héroes de la ‘gloriosa fuerza aérea bolivariana’, que de gloriosa no tiene nada. Una investigación con colaboración externa sería lo correcto pero no lo harán”.

Aunque manejar un vehículo de Fórmula Uno es peligroso, pilotear una aeronave de guerra es infinitamente más arriesgado. Arria hizo estas preguntas sobre el mantenimiento del Sukhoi: “¿Estaba al día? ¿Contaba con repuestos adecuados? ¿Sigue Rusia prestando mantenimiento? ¿Es el adiestramiento de los pilotos supervisado por los rusos?”

Entre tanto, la infraestructura del país se derrumba, continúan los apagones de luz, los percances en PDVSA, la inundación del Metro, la escasez de productos esenciales, la proliferación de accidentes viales, nunca producto de la incompetencia, sino resultado de las fuerzas oscuras de la reacción.

Ante ese cuadro, la única obsesión del presidente es comprar por docena. Especialmente cosas que al menos cuestan 45 millones de dólares la unidad. Supone que a fuerza de realazos, el país andará mejor. Con esa ideología, resulta inevitable que el síndrome de Pastor Maldonado siga extendiéndose por la ancha geografía de Venezuela.

Con información de UnBombazo.com / Tal Cual