¡LICENCIA PARA MATAR INOCENTES! Homicidos en el país se han incrementado durante las OLP


“Se meten en una casa, matan a una persona y a la familia le dicen: No seas sinvergüenza, ¿me vas a decir que no sabías lo que hacía tu primo?”, dice el padre Alejandro Moreno para describir el modus operandi de la Operación de Liberación del Pueblo, puesta en marcha por el Gobierno Nacional hace dos meses y que inició en la Cota 905.

En una entrevista para el portal Prodavinci, el autor de “Salimos a matar gente” y otras obras sobre conflictividad social en Venezuela, repudia el nuevo plan de seguridad del Gobierno de Maduro, que califica como “una decisión de permitir que maten a personas que supuestamente son delincuentes. Pero muchas veces ni siquiera lo son”.

“¡Pero es que ni que hiciera lo que hiciera, no hay razón! ¡No hay derecho de matarle! Puede ser un malandro, puede ser un malandro de la peor especie, pero para eso están las leyes, los tribunales, y las cárceles si es el caso, pero no simplemente matarlo porque sí”, sostiene el sacerdote en el marco de lo que, a su juicio, es una razzia.

¿Cómo valora el desempeño de la Operación de Liberación y Protección del Pueblo?
No hay nada transparente, desde las informaciones que puede dar el gobierno que sólo dice que se busca controlar esto o aquello, eliminar bandas… pero los hechos a través de las informaciones que uno recibe directamente de las personas y de los periodistas que realmente investigan muestran que se trata simplemente de una licencia para matar que le fue dada a los organismos del Estado, incluyendo al Ejército. Lo que están haciendo es una razzia.

Está muy claro que no hay ningún trabajo serio para controlar la delincuencia, sino que simplemente se trata de hacer una campaña que tenga impacto sobre la población, para decir que están metidos en el compromiso de ayudar a la población a liberarse de la delincuencia. Simplemente es un relumbrón, una pantalla para que el gobierno recupere el prestigio que ha perdido entre la gente. Yo no creo que vaya a tener resultados, pero el hecho es que ya hay un montón de víctimas.