SÓBESE…QUE ESO SE HINCHA!! Carta de Gustavo Azócar Alcalá a la Jueza Susana Barreiros


Estimada Dra. Barreiros:

No tengo el placer de conocerla. Jamás la he visto en persona. Lo único que he visto hasta ahora de usted son 3 cosas: una fotografía, donde usted aparece, muy sonriente, al lado del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, el llamado “número 2” del gobierno; otra fotografía, donde se le ve a usted con cara de pocos amigos, en un acto del Poder Judicial; y una sentencia, abusiva, ilegal, injusta, politizada, en contra de Leopoldo López, la cual fue difundida el pasado jueves 10 de septiembre.

Las dos imágenes que he visto de usted, hasta ahora, me hacen suponer que se trata de una mujer joven y de buen porte. Entiendo además que usted se graduó en la Universidad Santa María, una de las instituciones educativas de carácter privado más prestigiosas del país. Si el título de abogado se lo hubieran dado en la Universidad Bolivariana de Venezuela, quizá entendería un poco su mal proceder en la administración de justicia, pero habiéndose graduado en la USM, uno esperaría de usted un poco más de decoro en el ejercicio del derecho.

Leí un reportaje en el que señalan que su nombre completo es Susana Virginia Barreiros Rodríguez, titular de la cédula de identidad V- 14.851.035, y que fue designada “provisionalmente” el 12 de agosto de 2010 por la Comisión Judicial como reemplazo de la juez María Lourdes Afiuni, presa política de Hugo Chávez, por haber tomado la valiente y muy correcta decisión, apegada por demás a derecho, de liberar al preso político Eligio Cedeño.

Fíjese usted, Jueza Barreiros, la manera tan particular que tiene esta revolución para valorar a sus jueces: Afiuni fue detenida y encarcelada por aplicar correctamente la ley. A usted seguramente la premiarán y le darán un ascenso como Presidenta del Circuito Judicial Penal de Caracas, o como suplente en el Tribunal Supremo de Justicia por haber condenado injustamente a Leopoldo López.

El oficialismo ha encontrado una manera muy efectiva de ejercer presión sobre muchos jueces venezolanos. La detención, encarcelamiento y posterior enjuiciamiento de María Lourdes Afiuni se hizo con toda la intención de generar temor en las personas que administran justicia en este país. Después de lo que pasó con Afiuni, es muy difícil que un juez se atreva a dictar sentencias que vayan contra la voluntad del gobierno revolucionario.